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Querido Lector:
Una nueva comprensión de la evolución ha surgido. Los huesos de una raza proto-humana han comenzado a hablarnos. ¿Que habremos de hacer para celebrarlo? ¿Comparar notas y
mapas? Uno de los eventos más importantes y dramáticos, desde la edición de nuestro primer número de Historia Futura en 1992, ha sido el importante y significativo papel que juegan los
arqueólogos, psicólogos y teólogos, que son sólo algunos de los pensadores que nos aportan el entendimiento de quiénes somos y de dónde venimos. Los arqueólogos están descubriendo
la evidencia de cómo las “grandes huellas de los pies” y los “cráneos miniaturas” del pasado dan testimonio de la
gran diversidad y de la capacidad de invención de la Raza Adámica sobre este planeta- lo que nos ha llevado a empezar a cuestionar nuestras suposiciones pasadas. Cuando Thomas Huxley, uno de los colegas y admiradores
de Charles Darwin, defendía la teoría de la evolución de Darwin hace 125 años, pocos en el mundo creían que este
tipo de evolución se convertiría en ‘la religión’ del pensamiento secular al final del siguiente siglo. Ahora estamos
ampliando las fronteras más allá de la evolución ‘históricamente definida’ hacia un panorama más amplio de quiénes
somos verdaderamente; una nueva sintonización de la teología y una afirmación de que solamente somos uno de los ‘muchos jugadores’ en la evolución planetaria.
Hoy en día, un gran número de investigadores y escritores están hablando de algunos de los más interesantes retos
científicos de nuestro tiempo. Muchas personas, que trabajan en el Mundo en Desarrollo, están, frecuentemente,
bajo la limitación que implica no tener el cobijo de un gran financiamiento universitario para, abiertamente, estudiar
la naturaleza de los orígenes cósmicos y de las evoluciones paralelas, y, sin embargo, aún así, reconocen que la
humanidad sobre este planeta podría ser la consecuencia de un diseño de vida más grandioso en el Cosmos. Otros
pensadores en el campo de la nueva ciencia (p. ej. Lord Hill Norton, R.U.) han percibido que hay algo más con
respecto a nuestros orígenes y concluyen que algunos aspectos de la conciencia humana, tales como la observación y la comunicación a través de señas, podría ser compartido con muchas otras razas de inteligencia. Cuando entendemos que “el descubrimiento y el desarrollo” incluyen los ‘pequeños huesos’ que han sido recientemente encontrados en la isla de Flores en Indonesia, somos confrontados con las preguntas más
importantes tanto para la religión como para la ciencia en la reconformación de la senda de la biología evolutiva que
llega hasta los confines del antiguo campo científico para el que significa muy poco lo que se puede colegir de las
islas del Pacífico. Se tendrán que escribir nuevos textos explicativos que no sólo definan lo que los arqueólogos y
paleontólogos están descubriendo sino que señalen cómo es que todo eso encaja en la perspectiva más grandiosa
de quiénes somos y cómo llegamos aquí. Por supuesto, en cuanto a los evolucionistas esto confirma la teoría de
Darwin de la selección natural, en cuanto a los teólogos demuestra que no están equivocados; más bien todo esto
nos señala una historia pasada más extensa que no niega a Dios y que nos acerca a un entendimiento mencionado ya por la figura Crística en el Nuevo Testamento con respecto a la “Casa del Padre de Muchas Moradas.” |