uerido Lector,Un nuevo mapa de interconexión humana está comenzando a emerger. Estamos descubriendo la verdad inevitable de que la mente humana se está
expandiendo a órdenes más grandiosos de complejidad y resolución de problemas. Al mismo tiempo, al usar métodos científicos modernos, como la percepción remota con satélites y aviones, estamos comenzando a ser más
concientes de la fragilidad de nuestro pequeño planeta. Ya sea que observemos el agua, el suelo o la calidad del aire del planeta, estamos
comenzando a ver que todos estamos interconectados y que somos parte de un organismo vivo más grande llamado “Vida.”
El agua es un sistema regulador para el planeta. Nosotros estamos constituidos de casi 75% de agua. También sabemos por los estudios realizados por el Dr. M. Emoto en Japón que el agua puede recibir
nuestros pensamientos y reaccionar a nuestros miedos. En efecto, es un transportador de información clave que consiste de estructuras cristalinas y ondas, tal como nuestra voz o la luz que producen ondas.
Los que creen que son simplemente una colección de células vivientes no entienden su propio potencial ni los requerimientos de conciencia del planeta. Podemos construir medio ambientes artificiales en el
espacio, viajar a las estrellas o crear robots que actúen de forma muy humana, sin importar cuánto cambiemos nuestra realidad seguimos aquí como cuidadores. Cuando nos volvemos a estructurar a
nosotros mismos también nos convertimos en “los cuidadores del agua” del medio ambiente viviente que nos rodea. Comenzamos a sentir y a amar la mismísima microestructura y el flujo de la Vida.
Experimentamos esto diariamente con los cientos de miles de reacciones celulares en nuestro sistema que funcionan en armonía con nuestro sistema de vida completo. La mayoría de las reacciones celulares
tienen funciones de vida substanciales no por casualidad sino por necesidades específicas para mantener el sistema viviente como un todo. La conciencia que compartimos parece tener el potencial
para impregnar el universo o, al menos, a la humanidad y nuestra región local. De hecho, parece que compartimos campos comunes de conciencia en diferentes niveles de complejidad.
¿Puede haber un momento más emocionante para que veamos nuestro significativo papel y la necesidad de redefinir una nueva imagen para la humanidad construida no a partir de individuos o una vasta
diversidad de culturas sino del homo noeticus que tiene el potencial para cambiar el mundo? Imaginen un mundo donde la tolerancia y la apreciación de las diversas tradiciones fuera la regla, donde la
práctica espiritual de la naturaleza interna fuera encomiada y la reverencia por la vida fuera fomentada.
Con esto todos podemos experimentar la Casa de Muchas Moradas del Padre Divino, aún en el
microcosmos del planeta tierra, el lugar donde la Palabra (la Logos) del descubrimiento fue enviada para hacer todas las cosas de nuevo.
J.J. Hurtak, Ph.D.